Apuntes que fortalecen

No hay nada mas reconfortante que la palabra de Dios. No hay nada tan firme y solido como Su palabra y sus promesas. Esperar y perseverar en Dios y su palabra es nuestra tarea, al hacerlo seremos recompensados.

Isa 26:3  Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.

Cree, ora, cree una vez mas; ora en el secreto, persevera, lucha y Dios te recompensara en publico.

Mat 6:6  Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

La mujer cuando va a dar a luz, en ese momento es cuando gime, es cuando duele mas, pero ciertamente dara a luz. En las pruebas, gime, abre tu corazon, expresaLE lo que sientes, y el enderezara tus caminos y te cargara en sus brazos.

Sal 51:17  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Compruebalo, el no te rechaza cuando te sientes “down”, puede llegar ante El y acurrucarte en su regazo, el te abrazara y te llenara de paz.

DIOS TIENE EL CONTROL, angustiado? metete en su presencia, alaba y escuchalo.

Sal 42 (RV95)

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Dios, el alma mía.
2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: «¿Dónde está tu Dios?».
4 Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí, de cómo yo iba con la multitud
5 ¿Por qué te abates, alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo, ¡salvación mía y Dios mío!
6 Dios mío, mi alma está abatida en mí. Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán y de los hermonitas, desde el monte Mizar.
7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
8 Pero de día mandará Jehová su misericordia y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.
9 Diré a Dios: «Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?».
10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan diciéndome cada día: «¿Dónde está tu Dios?».
11 ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo, ¡salvación mía y Dios mío!

Humberto Almanya y Laura Silvera
Zoomhummer


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